estaba una señorita en ...
Estaba una señorita en la carnicería y le pide al carnicero:
Deme el pollo más grande que tenga.
El carnicero le lleva el pollo y le dice:
Este es el más grande que hay.
En ese momento el gerente llega y dice:
No señorita, aquí tenemos los pollos más grandes del país y llama al carnicero para que vaya a la bodega.
En la bodega donde guardan la carne murmuraban el gerente con el carnicero:
Este es el más grande y único pollo que tenemos, así que anda a decirle que éste es el más grande que hay, pero es el mismo.
El carnicero va donde la señorita y le dice:
Este es aún más grande.
La señorita le responde:
Deme ese, y también me voy a llevar el otro que me ofreció.
Deme el pollo más grande que tenga.
El carnicero le lleva el pollo y le dice:
Este es el más grande que hay.
En ese momento el gerente llega y dice:
No señorita, aquí tenemos los pollos más grandes del país y llama al carnicero para que vaya a la bodega.
En la bodega donde guardan la carne murmuraban el gerente con el carnicero:
Este es el más grande y único pollo que tenemos, así que anda a decirle que éste es el más grande que hay, pero es el mismo.
El carnicero va donde la señorita y le dice:
Este es aún más grande.
La señorita le responde:
Deme ese, y también me voy a llevar el otro que me ofreció.
este es un frutero ...
Este es un frutero que dice:
¡Vendo melones! ¡Vendo melones!
Dice el loro:
¡Y todos podrios! ¡Y todos podrios!
El frutero enfadado le mete un puñetazo al loro en el ojo.
A la mañana siguiente:
¡Vendo melones! ¡Vendo melones!
Contesta el loro:
¡Y todos podrios! ¡Y todos podrios!
Otra vez le da un puñetazo en el otro ojo.
Al otro día, dijo el frutero:
¡Vendo melones!
Dice el loro:
¡Y yo cupones!
¡Vendo melones! ¡Vendo melones!
Dice el loro:
¡Y todos podrios! ¡Y todos podrios!
El frutero enfadado le mete un puñetazo al loro en el ojo.
A la mañana siguiente:
¡Vendo melones! ¡Vendo melones!
Contesta el loro:
¡Y todos podrios! ¡Y todos podrios!
Otra vez le da un puñetazo en el otro ojo.
Al otro día, dijo el frutero:
¡Vendo melones!
Dice el loro:
¡Y yo cupones!
había una vez un ...
Había una vez un señor que fue a comprar una estufa y le pregunta al dueño del local:
¿Cuánto cuesta ese televisor de 50 pulgadas?
El dueño le responde:
$1.000
Entonces, el señor le pregunta:
¿Y cuánto vale esa estufa?
El dueño del local responde:
$1.000.000
Entonces, el señor le dice:
¡Esto es una estafa!
A lo que el dueño de local responde:
¡No, es una estufa no una estafa!
¿Cuánto cuesta ese televisor de 50 pulgadas?
El dueño le responde:
$1.000
Entonces, el señor le pregunta:
¿Y cuánto vale esa estufa?
El dueño del local responde:
$1.000.000
Entonces, el señor le dice:
¡Esto es una estafa!
A lo que el dueño de local responde:
¡No, es una estufa no una estafa!
iba un señor por ...
Iba un señor por la calle cuando de repente se le ocurren comer empanadas. Al caminar un par de cuadras encontró a un joven gritando:
¡Caliente la empaná, caliente la empaná!
Entonces el señor preguntó:
¿Cuánto vale una empanada?
Mil pesos no más, señor.
Deme una, por favor.
El señor se va con su compra pero, luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:
¡Oye idiota, esta empanada está fría!
Pero claro que sí, por algo yo gritaba, "¡Caliente la empaná, caliente la empaná!"
¡Caliente la empaná, caliente la empaná!
Entonces el señor preguntó:
¿Cuánto vale una empanada?
Mil pesos no más, señor.
Deme una, por favor.
El señor se va con su compra pero, luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:
¡Oye idiota, esta empanada está fría!
Pero claro que sí, por algo yo gritaba, "¡Caliente la empaná, caliente la empaná!"
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