en el vaticano el ...
En el Vaticano el Papa estaba súper aburrido, entonces no encuentra nada mejor que llamar a su chofer para salir a recorrer las calles de roma, pero el chofer conducía tan lento que el Papa más aburrido estaba, entonces decide cambiarle de puesto y se puso el papa a conducir, el hombre iba a 140 km por hora no respetaba semáforo y se subía a la vereda, de repente un policía para la limosina, que sorpresa se llevó a ver al conductor y no atina a nada mas que llamar a su superior explicándole lo que le había pasado el superior le pregunta que quien venia en la limosina y el policía le responde que parece que en la limosina viene Dios, por que viene manejando el Papa.
en la iglesia dos ...
En la iglesia dos compadres van a confesarse. Al llegar al confesorio ven que hay dos filas, una está extremadamente larga y en la otra hay dos personas. Así que le preguntan a una de las señoras que está formada:
Disculpe señora, ¿por qué en la otra fila no hay casi nadie y esta está tan retacada de gente?
Es que el padre de aquí está sordo.
Disculpe señora, ¿por qué en la otra fila no hay casi nadie y esta está tan retacada de gente?
Es que el padre de aquí está sordo.
en una calle hubo ...
En una calle hubo un accidente muy feo, y un sacerdote quiso saber qué pasaba. Entonces, le dice al policía:
Por favor, déjeme pasar.
No se puede pasar, le contestó el policía.
Entonces, el sacerdote le dice:
Soy pariente del accidentado.
¡Y el accidentado era un burro!
Por favor, déjeme pasar.
No se puede pasar, le contestó el policía.
Entonces, el sacerdote le dice:
Soy pariente del accidentado.
¡Y el accidentado era un burro!
era un rocanrolero que ...
Era un rocanrolero que se va a confesar.
Padre, vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
Y el padre le contesta:
No te puedo confesar hasta que te cortes el cabello.
Pasa un año, dos años, tres años y llega el rocanrolero.
Padre vengo a confesarme yeah, yeah, yeah.
No hijo, hasta que te quites esos aretes, esas pulseras y todos esos colguijos que traes.
Pasan cinco años, seis años y llega otra vez a confesarse.
Padre vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
Que no hasta que te vistas como la gente y te quites eso del yeah, yeah, yeah.
Pasan cinco, diez, quince años y llega a confesarse.
Padre vengo a confesarme.
Y el padre le contesta:
Hijo mío, dime tus pecados yeah, yeah, yeah.
Padre, vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
Y el padre le contesta:
No te puedo confesar hasta que te cortes el cabello.
Pasa un año, dos años, tres años y llega el rocanrolero.
Padre vengo a confesarme yeah, yeah, yeah.
No hijo, hasta que te quites esos aretes, esas pulseras y todos esos colguijos que traes.
Pasan cinco años, seis años y llega otra vez a confesarse.
Padre vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
Que no hasta que te vistas como la gente y te quites eso del yeah, yeah, yeah.
Pasan cinco, diez, quince años y llega a confesarse.
Padre vengo a confesarme.
Y el padre le contesta:
Hijo mío, dime tus pecados yeah, yeah, yeah.
Página 4 de 15 «« Anterior | Siguiente »»