un hombre le dice ...
Un hombre le dice a un amigo:
Juan, tu mujer te engaña con otro.
Juan sorprendido le dice:
¡Con otro! ¿Y cómo es él?
El amigo le responde:
Es moreno, alto, de barba.
Juan acota:
Aaah, es el mismo, yo pensé que en realidad me engañaba con otro.
Juan, tu mujer te engaña con otro.
Juan sorprendido le dice:
¡Con otro! ¿Y cómo es él?
El amigo le responde:
Es moreno, alto, de barba.
Juan acota:
Aaah, es el mismo, yo pensé que en realidad me engañaba con otro.
un hombre le hace ...
Un hombre le hace una encuesta a una señora:
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo 10, contesta la señora.
¿Cómo se llaman?
Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo,
Bernardo, y Bernardo.
¿Todos se llaman Bernardo?, pregunta el hombre asombrado.
Sí.
¿Y qué hace cuando están jugando en el patio y quiere que entren a la casa?
Grito: ¡Bernardo!, y todos entran.
¿Y cuando tienen que comer?
Digo: ¡Bernardo! y todos vienen a la mesa.
¿Y cuando quiere hablar con uno en particular?
¡Ah, eso es diferente! ¡Lo llamo por su apellido!
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo 10, contesta la señora.
¿Cómo se llaman?
Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo,
Bernardo, y Bernardo.
¿Todos se llaman Bernardo?, pregunta el hombre asombrado.
Sí.
¿Y qué hace cuando están jugando en el patio y quiere que entren a la casa?
Grito: ¡Bernardo!, y todos entran.
¿Y cuando tienen que comer?
Digo: ¡Bernardo! y todos vienen a la mesa.
¿Y cuando quiere hablar con uno en particular?
¡Ah, eso es diferente! ¡Lo llamo por su apellido!
un hombre llega a ...
Un hombre llega a la casa de su novia a pedir su mano, los futuros suegros le preguntan:
Bueno, ¿usted sí es un hombre trabajador?
El hombre les responde muy alentado:
Claro, yo soy un buen trabajador.
Y su suegro le responde:
Menos mal, porque aquí somos 12 personas.
Bueno, ¿usted sí es un hombre trabajador?
El hombre les responde muy alentado:
Claro, yo soy un buen trabajador.
Y su suegro le responde:
Menos mal, porque aquí somos 12 personas.
un hombre llega del ...
Un hombre llega del trabajo a su casa, con un brillante reloj en la muñeca. Le pregunta su mujer de dónde lo ha sacado, y él le explica:
Mi jefe está contento con mi trabajo y me ha regalado este reloj que cuesta 1 millón de pesetas. La mujer, que sabe lo descuidado que es su marido, va a un especialista a que le fabrique un reloj idéntico pero barato, y lo pone en la mesilla de su marido a cambio del otro. Al cabo de unos días, va el hombre a una comida entre amigos y coge el reloj falso. A un amigo le dice muy convencido:
Este reloj me lo dio mi jefe y cuesta un millón.
Su amigo, que entiende de relojes apuesta con él 100.000 pesetas a
que no cuesta ni 5.000, y le gana las 100.000 pesetas. La semana siguiente tiene una cena importante, y la mujer le coloca de nuevo el reloj caro. Así que va a su cena, y le dice un compañero:
¡ Pepe! Ese reloj te habrá costado al menos medio kilo, y él insiste en que es una baratija de reloj que no cuesta ni 5.000 pesetas, y apuestan 100.000 pesetas, el dueño creyendo que su reloj es una baratija, van a un relojero y pierde sus 100.000 pesetas.
Así que, al de unos días, ve a un conocido y le dice:
¡Vaya reloj, Pepe! ¿Es caro?
Pues tiene sus días...
Mi jefe está contento con mi trabajo y me ha regalado este reloj que cuesta 1 millón de pesetas. La mujer, que sabe lo descuidado que es su marido, va a un especialista a que le fabrique un reloj idéntico pero barato, y lo pone en la mesilla de su marido a cambio del otro. Al cabo de unos días, va el hombre a una comida entre amigos y coge el reloj falso. A un amigo le dice muy convencido:
Este reloj me lo dio mi jefe y cuesta un millón.
Su amigo, que entiende de relojes apuesta con él 100.000 pesetas a
que no cuesta ni 5.000, y le gana las 100.000 pesetas. La semana siguiente tiene una cena importante, y la mujer le coloca de nuevo el reloj caro. Así que va a su cena, y le dice un compañero:
¡ Pepe! Ese reloj te habrá costado al menos medio kilo, y él insiste en que es una baratija de reloj que no cuesta ni 5.000 pesetas, y apuestan 100.000 pesetas, el dueño creyendo que su reloj es una baratija, van a un relojero y pierde sus 100.000 pesetas.
Así que, al de unos días, ve a un conocido y le dice:
¡Vaya reloj, Pepe! ¿Es caro?
Pues tiene sus días...
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