Matrimonios, mejores chistes 36

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Matrimonios


un hombre le dice ...
Un hombre le dice a un amigo:
Juan, tu mujer te engaña con otro.
Juan sorprendido le dice:
¡Con otro! ¿Y cómo es él?
El amigo le responde:
Es moreno, alto, de barba.
Juan acota:
Aaah, es el mismo, yo pensé que en realidad me engañaba con otro.
un hombre le hace ...
Un hombre le hace una encuesta a una señora:
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo 10, contesta la señora.
¿Cómo se llaman?
Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo,
Bernardo, y Bernardo.
¿Todos se llaman Bernardo?, pregunta el hombre asombrado.
Sí.
¿Y qué hace cuando están jugando en el patio y quiere que entren a la casa?
Grito: ¡Bernardo!, y todos entran.
¿Y cuando tienen que comer?
Digo: ¡Bernardo! y todos vienen a la mesa.
¿Y cuando quiere hablar con uno en particular?
¡Ah, eso es diferente! ¡Lo llamo por su apellido!
un hombre llega a ...
Un hombre llega a la casa de su novia a pedir su mano, los futuros suegros le preguntan:
Bueno, ¿usted sí es un hombre trabajador?
El hombre les responde muy alentado:
Claro, yo soy un buen trabajador.
Y su suegro le responde:
Menos mal, porque aquí somos 12 personas.
un hombre llega del ...
Un hombre llega del trabajo a su casa, con un brillante reloj en la muñeca. Le pregunta su mujer de dónde lo ha sacado, y él le explica:
Mi jefe está contento con mi trabajo y me ha regalado este reloj que cuesta 1 millón de pesetas. La mujer, que sabe lo descuidado que es su marido, va a un especialista a que le fabrique un reloj idéntico pero barato, y lo pone en la mesilla de su marido a cambio del otro. Al cabo de unos días, va el hombre a una comida entre amigos y coge el reloj falso. A un amigo le dice muy convencido:
Este reloj me lo dio mi jefe y cuesta un millón.
Su amigo, que entiende de relojes apuesta con él 100.000 pesetas a
que no cuesta ni 5.000, y le gana las 100.000 pesetas. La semana siguiente tiene una cena importante, y la mujer le coloca de nuevo el reloj caro. Así que va a su cena, y le dice un compañero:
¡ Pepe! Ese reloj te habrá costado al menos medio kilo, y él insiste en que es una baratija de reloj que no cuesta ni 5.000 pesetas, y apuestan 100.000 pesetas, el dueño creyendo que su reloj es una baratija, van a un relojero y pierde sus 100.000 pesetas.
Así que, al de unos días, ve a un conocido y le dice:
¡Vaya reloj, Pepe! ¿Es caro?
Pues tiene sus días...

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