a un señor se ...
A un señor se le había muerto una hermana; y un buen amigo de él le pregunta:
Oiga compadre, ¿Y de qué murió su hermana?
El señor responde:
Pues, de acuerdo a los médicos parece que se murió en un maizal.
Su amigo:
¿Y eso por qué?
Pues, los médicos dicen que se murió de heridas contusas.
Oiga compadre, ¿Y de qué murió su hermana?
El señor responde:
Pues, de acuerdo a los médicos parece que se murió en un maizal.
Su amigo:
¿Y eso por qué?
Pues, los médicos dicen que se murió de heridas contusas.
dicen que un pastuso ...
Dicen que un pastuso se murió de risa, y al rato de la autopsia los doctores no le encontraron el chiste.
dos amigos, juan y ...
Dos amigos, Juan y Manuel, se van a cazar al campo, y al llegar al punto de encuentro Juan le dice a Manuel:
Compadre, ¿tienes cartuchos para prestarme?, es que se me han olvidado en casa.
Es que sólo tengo dos, y si te doy uno no voy a cazar nada, respondió Manuel.
Venga ya, entonces yo, ¿me quedo con los brazos cruzados o qué?, insistió Juan.
Está bien, toma uno, vete por aquel lado y yo me iré por este, y dentro de media hora nos vemos aquí, ¿vale?, cedió Manuel.
Venga.
Entonces se marchan y vuelven a la media hora:
Hombre Juan, ya era hora, ¿has cazado mucho?, preguntó.
Dos perdices y una liebre, respondió.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Manuel.
Nada, salieron volando dos perdices a la vez, una liebre saltó, y de un escopetazo me lo llevé todo por delante, ¿y tú que has cazado?, preguntó.
Pues yo, nueve perdices, y diez tórtolas, respondió Manuel.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Juan sorprendido.
No lo sé, pero tengo un dolor de brazo de tirar el perro para arriba.
Compadre, ¿tienes cartuchos para prestarme?, es que se me han olvidado en casa.
Es que sólo tengo dos, y si te doy uno no voy a cazar nada, respondió Manuel.
Venga ya, entonces yo, ¿me quedo con los brazos cruzados o qué?, insistió Juan.
Está bien, toma uno, vete por aquel lado y yo me iré por este, y dentro de media hora nos vemos aquí, ¿vale?, cedió Manuel.
Venga.
Entonces se marchan y vuelven a la media hora:
Hombre Juan, ya era hora, ¿has cazado mucho?, preguntó.
Dos perdices y una liebre, respondió.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Manuel.
Nada, salieron volando dos perdices a la vez, una liebre saltó, y de un escopetazo me lo llevé todo por delante, ¿y tú que has cazado?, preguntó.
Pues yo, nueve perdices, y diez tórtolas, respondió Manuel.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Juan sorprendido.
No lo sé, pero tengo un dolor de brazo de tirar el perro para arriba.
dos campesinos compran 50 ...
Dos campesinos compran 50 cerdos y uno le dice al otro:
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.
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