dicen que un ratero ...
Dicen que un ratero estaba caminado por un centro comercial, buscando una victima; pero no había ninguna y era tarde. Hasta que ve en la puerta de una tienda a una viejita, y dice:
¡Ésta es mi oportunidad!
Se acerca poco a poco y le quita la cartera a la viejita y se pone a correr a toda velocidad por la calle central, y la viejita grita:
¡Agárrenlo que es ratero!
Y sigue corriendo, otras personas ven el hurto y gritan también:
¡Agárrenlo que es ratero!
Ya cruzaba una cuadra y salían unos estudiantes de un instituto, y ven a la viejita con las otras personas persiguiendo al ratero, y se acoplan al grupo y todos gritan:
¡Agárrenlo que es ratero!
La gente que perseguía al hombre eran cerca de 300 personas, y sólo los separaba 10 metros, y cuando lo estaban por atrapar, el ratero sube por las ventanas de un edificio y la gente indignada desde abajo gritaba:
¡Agárrenlo que es ratero!
El hombre seguía subiendo, ya había alcanzado unos 20 metros de altura llega a una ventana de la cual se agarra, pero ésta se rompe con el peso del hombre, el que se va de espalda y cae al precipicio.
Entonces, el hombre en un momento de desesperación grita:
¡AGARRENME QUE SOY RATERO!
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¡Ésta es mi oportunidad!
Se acerca poco a poco y le quita la cartera a la viejita y se pone a correr a toda velocidad por la calle central, y la viejita grita:
¡Agárrenlo que es ratero!
Y sigue corriendo, otras personas ven el hurto y gritan también:
¡Agárrenlo que es ratero!
Ya cruzaba una cuadra y salían unos estudiantes de un instituto, y ven a la viejita con las otras personas persiguiendo al ratero, y se acoplan al grupo y todos gritan:
¡Agárrenlo que es ratero!
La gente que perseguía al hombre eran cerca de 300 personas, y sólo los separaba 10 metros, y cuando lo estaban por atrapar, el ratero sube por las ventanas de un edificio y la gente indignada desde abajo gritaba:
¡Agárrenlo que es ratero!
El hombre seguía subiendo, ya había alcanzado unos 20 metros de altura llega a una ventana de la cual se agarra, pero ésta se rompe con el peso del hombre, el que se va de espalda y cae al precipicio.
Entonces, el hombre en un momento de desesperación grita:
¡AGARRENME QUE SOY RATERO!
el negocio del mar
Un hombre que nunca había salido del pueblo y le toca un viaje a la costa. Al llegar lo primero que hace es ir a ver el mar, pues nunca lo había visto. cuando llega dice:
- ¡Qué preciosidad! Lo que me he perdido todos estos años. Y pensó en llevarle una botellita de agua marina a sus vecinos del pueblo.
Pero en la playa había un listillo que había visto al pueblerino y cuando éste intentó llenar la botella le dijo:
-¿Qué hace? ¿No sabe que llenar la botella cuesta dinero?
-¿Y cuánto vale? -le contestó el pueblerino.
- Cinco mil pesetas la botella.
- Aquí tiene, todo sea por poder llevar la botella al pueblo.
A la mañana siguiente, el pueblerino se asomó al balcón del hotel que daba al mar. Daba la casualidad de que la marea había bajado, pero el pueblerino sin saberlo dijo.
-Increible el negocio que ha hecho ese hombre durante esta noche.
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- ¡Qué preciosidad! Lo que me he perdido todos estos años. Y pensó en llevarle una botellita de agua marina a sus vecinos del pueblo.
Pero en la playa había un listillo que había visto al pueblerino y cuando éste intentó llenar la botella le dijo:
-¿Qué hace? ¿No sabe que llenar la botella cuesta dinero?
-¿Y cuánto vale? -le contestó el pueblerino.
- Cinco mil pesetas la botella.
- Aquí tiene, todo sea por poder llevar la botella al pueblo.
A la mañana siguiente, el pueblerino se asomó al balcón del hotel que daba al mar. Daba la casualidad de que la marea había bajado, pero el pueblerino sin saberlo dijo.
-Increible el negocio que ha hecho ese hombre durante esta noche.
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