gran final del campeonato ...
Gran final del campeonato de ajedrez.
Los dos grandes maestros estaban acodados sobre la mesa y contemplaban fijamente las piezas. La radio, la televisión y los periódicos esperaban sin respirar el siguiente movimiento. Pasaron horas, más horas, pero nada sucedió. Ni un movimiento, más horas pasaron, hasta que el gran maestro levantó la vista y dijo:
¡Ah, disculpa! ¿Me tocaba a mí?
Los dos grandes maestros estaban acodados sobre la mesa y contemplaban fijamente las piezas. La radio, la televisión y los periódicos esperaban sin respirar el siguiente movimiento. Pasaron horas, más horas, pero nada sucedió. Ni un movimiento, más horas pasaron, hasta que el gran maestro levantó la vista y dijo:
¡Ah, disculpa! ¿Me tocaba a mí?
había un hombre llamado ...
Había un hombre llamado Vístor, al que todos la calle le decían:
¡Hola, Vístor! ¿Cómo estas?
Y así, Vístor por ahí, Vístor por acá. Hasta que un día se aburrió de su nombre y fue al Registro Civil a cambiarse el nombre, y le dijo a la persona encargada:
Oiga caballero, sabe que me quiero cambiar el nombre.
¿Y usted, cómo se llama?
Vístor.
¿Y cómo se quiere poner?
Héstor...
¡Hola, Vístor! ¿Cómo estas?
Y así, Vístor por ahí, Vístor por acá. Hasta que un día se aburrió de su nombre y fue al Registro Civil a cambiarse el nombre, y le dijo a la persona encargada:
Oiga caballero, sabe que me quiero cambiar el nombre.
¿Y usted, cómo se llama?
Vístor.
¿Y cómo se quiere poner?
Héstor...
había un hombre que ...
Había un hombre que tuvo un accidente y se cortó la nariz y el dedo gordo del pie. En el hospital de emergencia le pusieron la nariz en el pie y el dedo gordo en la cara. Un día lavando el auto, metió el pie en un charquito y se ahogó.
había una vez un ...
Había una vez un hombre tan, pero tan flaco, que un día metió los dedos en el enchufe, y la electricidad erró la patada.
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