Viejecitos

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Viejecitos


los tres huevos
 
 
Una viejita que tenía 50 años de casada, al ver que su fin se acercaba le dice al marido:
- Mi amor, creo que es hora de que abras esa lata que está en la gaveta del fondo del escaparate. El viejito abre la gaveta y saca una lata oxidada y encuentra 3 huevos y $2 millones en billetes viejos y arrugados.

Al ver eso el viejito le preguntó:
- ¿Qué significa esto?.

La viejita le respondió:
- Mi amor, es que cada vez que teníamos sexo insatisfactorio colocaba un huevo en la cajita.

El viejito asombrado responde:
- ¡¡Tres huevos de sexo insatisfactorio en 40 años???!!, soy todo un campeón!!!!!! ¿Y los 2 millones de bolívares?.

Le contesta la viejita:
-¡¡ Ay viejito, es que cada vez que juntaba una docena los vendía !!!
pastillas para la memoria
 
 
Un viejito se consigue con otro y comienzan a platicar sobre los medicamentos que ambos consumen.

- ¿Qué tomas?
- Unas pastillas para reactivar la memoria, ¡ya he mejorado bastante!
- Que bien ¿Y cómo se llaman esas pastillas?
- Pues... bueno... tal vez debería cambiarlas.
10 euros
 
 
El abuelo llama al nieto a escondidas y le dice:

“En la mesita de noche de tu papá hay un frasquito pequeño con unas pastillitas azules que dice Viagra. Si tú me traes una pastillita de ésas, sin decirle nada a tu papá, mañana temprano te doy 10 euros.

“¿10 euros, abuelo? ¡Eso es mucho dinero! Está bien, espérame aquí”.

El niñito llega a la recámara del papá y agarra el frasquito y lee:

“Via...gra, éstas son" y le lleva la pastilla al abuelo.

Al siguiente día, el chiquillo se levanta muy temprano y va a saludar al viejo.

“Buenos días, abuelo. ¿Cómo dormiste?”

“Muy bien, hijo (con una sonrisa de oreja a oreja)”.

Y le entrega 100 euros.

El chico, extrañado, alega:

“Abuelo, tú me ofreciste sólo 10 euros”.

“¡Sí, 10 que te doy yo y 90 que te manda tu abuela!”
donaciones
 
 
Están varios ancianos en una celebración. Un tipo se para y empieza a anunciar:

"Cuando me muera quiero donar mis ojos".

Otro se para y dice:

"Cuando me muera quiero donar mi hígado".

Todo el mundo empieza a decir lo que van a donar cuando mueran, pero falta un septuagenario. Cuando llega su turno declara:

"Cuando yo me muera voy a donar mi pene.

Y todos los presentes exclaman:

"¡Avemaría, nadie nunca dijo eso! ¡Viva el señor que va a donar su pene!"

Con el fin de felicitarlo, la concurrencia empieza a gritar:

"¡Que se pare, que se pare!"

El viejito, con una sonrisa, asegura:

"Si se para yo no lo dono".

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