en el alambre
Decía un viejo:
Yo cuando era joven en el campo, antes de mear tenia que poner la chota debajo del alambre para no mojarme la cara.
En cambio ahora la pongo arriba del alambre para no mearme las botas
Yo cuando era joven en el campo, antes de mear tenia que poner la chota debajo del alambre para no mojarme la cara.
En cambio ahora la pongo arriba del alambre para no mearme las botas
en el asilo de ...
En el asilo de ancianos, le pregunta un abuelo a otro:
"¿Por qué te enfadaste con tu compañero de cuarto?"
"Por abusivo"
"¿Por abusivo?"
"Sí, usaba mis camisas, mis corbatas y mis trajes, y no me importó. Lo que no pude tolerar fue que se riera de mí con mi propia dentadura postiza".
"¿Por qué te enfadaste con tu compañero de cuarto?"
"Por abusivo"
"¿Por abusivo?"
"Sí, usaba mis camisas, mis corbatas y mis trajes, y no me importó. Lo que no pude tolerar fue que se riera de mí con mi propia dentadura postiza".
en la acera de ...
En la acera de una calle de mucho tráfico en una gran ciudad, una ancianita se dirige a un joven:
Por favor, ¿Sería usted tan amable de ayudarme a pasar al otro lado?
Sí señora, con mucho gusto, pero espere un ratito a que el semáforo se ponga verde.
Contesta la anciana:
¡Si estuviere verde, ya habría pasado yo!
Por favor, ¿Sería usted tan amable de ayudarme a pasar al otro lado?
Sí señora, con mucho gusto, pero espere un ratito a que el semáforo se ponga verde.
Contesta la anciana:
¡Si estuviere verde, ya habría pasado yo!
en un autobús repleto ...
En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a Lourdes para
gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda
un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían
también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo
chupamos el chocolate que los recubre!
gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda
un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían
también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo
chupamos el chocolate que los recubre!
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