Papá, Papá, necesito que me ayudes con la tarea de Matemáticas.
Y el papá le responde:
Eso no estaría bien.
Y luego el hijo le responde:
Yo tampoco nací para las Matemáticas papá.
Llega un niño a su casa después de clases y dice:
Papá, papá, hoy salvé a la maestra de una broma que le iban a gastar unos niños.
¿Ah, sí? ¿Cómo?
Ellos le habían puesto tachuelas en la silla, y cuando se iba a sentar yo jalé la silla.