era una vez un ...
Era una vez un hombre tan, pero tan optimista, que cuando le dio un infarto dijo que era una corazonada.
era una vez un ...
Era una vez un señor y ve a otro señor y le dice:
Amigo, ¡Tiene un plátano en la oreja!
¿Cómo?
¡Que tienes un plátano en la oreja!
¿Qué?
¡Tienes un plátano en la oreja!
No te escucho, porque tengo un plátano en la oreja.
Amigo, ¡Tiene un plátano en la oreja!
¿Cómo?
¡Que tienes un plátano en la oreja!
¿Qué?
¡Tienes un plátano en la oreja!
No te escucho, porque tengo un plátano en la oreja.
era una vez un ...
Era una vez un señor que se acababa de comprar unos zapatos nuevos, pero cuando los compró no se los puso y se fue a casa caminando, durante el camino se tropieza y se destroza la uña de su pie, sangrando aparatosamente y asustado comenta entre si:
¡Imagínense si me hubiera puesto mis zapatos nuevos!
¡Imagínense si me hubiera puesto mis zapatos nuevos!
era una vez una ...
Era una vez una viejita que fue a ver al doctor, al llegar, le dice la viejita al doctor:
Doctor, revíseme mi oído porque me duele mucho, y no sé que tengo.
El doctor le dice a la viejita:
¡Señora, pero si usted trae un supositorio en el oído!
Y la viejita le responde:
¡Ah, entonces ya sé dónde dejé mi aparato para la sordera!
Doctor, revíseme mi oído porque me duele mucho, y no sé que tengo.
El doctor le dice a la viejita:
¡Señora, pero si usted trae un supositorio en el oído!
Y la viejita le responde:
¡Ah, entonces ya sé dónde dejé mi aparato para la sordera!
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