Dinero

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1000 pelas
Dos moros se encuentran por las ramblas de Barcelona, y uno le dice al otro:
- ¿Cuánto dinero te has sacado hoy?
Y el otro responde: "400 pts".
- ¿Y que tenias escrito en el cartel?, pregunta el moro.
- Pues lo típico, "tengo mujer y dos hijos".
Entonces este moro le pregunta al otro: ¿Y tu, cuanto te has sacado hoy?
Este responde que 400.000 pts.
El otro asombrado le pregunta que tenia escrito en el cartel.
El moro responde que tenia escrito: "Me faltan 1.000 para volverme a Marruecos".
alpargata
Ese punki que va to loco por la calle y se encuentra un billete de mil pelas. En un enérgico arrebato se lanza al suelo en dirección hacia el billete y descubre que dicho papel verde ya está en manos de un señor con pinta indefinida.
El punki y el hombre, después de pegarse collejitas, deciden resolver el asunto de un modo civilizado.
-Te voy a desí una adivinanza y si te la sabes te quedas las pelas, sugiere el punki.
-Oy,oy,oy, es que soy mu malo pa esas cosas.
-Qué va, que es facilonga: qué empieza por "u" y acaba por "a"?
Después de largo tiempo devanandose los sesos, el señor indefinido llega a la conclusión de que desconoce la respuesta.
-Tío, una alpargata, una alpargata, estaba clarísimo.
Tras hacer extraños aspavientos, el señor convence al punki de que le dé una segunda oportunidad.
-Qué empieza por "d" y acaba por "s"?
El señor, que dejó de ser indefinido para ser subnormal, declaró desconocer la respuesta.
-Dos alpargatas, tío, dos alpargatas. Pero va, como soy mu güeno, te vía desí otra y si la sacas, te invito a una cañita con las mil pelas: qué cosa es blanca, ovalada, que se puede freír y cocer y sirve pa hacer tortillas?
-Ya no mengañas, TRES ALPARGATAS.
apuestas
Una viejecita fue un día al Banco llevando un bolso lleno de dinero.
Insistía en que quería hablar con el Presidente del Banco para abrir una cuenta de ahorros porque "es mucho dinero".

Después de mucho discutir la llevaron ante el Presidente del Banco (el cliente siempre tiene la razón). El presidente del Banco le pregunta cuánto quería ingresar. Ella dijo que dos millones de pesetas y vacía su bolso encima de la mesa.

El presidente naturalmente sentía curiosidad por saber de dónde había sacado tanto dinero y le pregunta: "Señora, me sorprende que lleve tanto dinero encima, ¿de dónde lo ha sacado?"

La viejecita contesta: "hago apuestas".

"¿Apuestas?", pregunta el Presidente. "¿Qué tipo de apuestas?"

La viejecita contesta: "Bueno, por ejemplo, ¡le apuesto a usted un millón a que sus pelotas son cuadradas!."

El Presidente soltó una carcajada y dijo: "Ésa es una apuesta estúpida.

Usted nunca puede ganar una apuesta de este ti po".

La viejecita lo desafía: "Bueno, ¿estará usted dispuesto a aceptar mi apuesta?.

"Por supuesto", respondió el Presidente

.

"Apuesto un millón a que mis pelotas no son cuadradas".

La viejecita dijo: "De acuerdo, pero como hay mucho dinero en juego, puedo venir mañana a las 10:00 hr. con mi abogado para que haga de testigo?"

"Por supuesto", respondió el confiado Presidente.

Aquella noche el Presidente estaba muy nervioso por la apuesta y pasó largo tiempo mirándose sus pelotas en el espejo, volviéndose de un lado a otro una y otra vez. Se hizo un riguroso examen y quedó absolutamente convencido de que sus pelotas no eran cuadradas y que ganaría la apuesta.

A la mañana siguiente a las 10:00 hr. en p unto la viejecita apareció con su abogado en la oficina del Presidente. Hizo las oportunas presentaciones y repitió la apuesta de un millón a que las pelotas del Presidente son cuadradas.

El Presidente aceptó de nuevo la apuesta y la viejecita le pidió que se bajara los pantalones para que todos las pudieran ver. El Presidente se los bajó. La viejecita se acercó y miró sus pelotas detenidamente y le preguntó si las podía tocar.

"Bien, de acuerdo", dijo el Presidente, un millónes mucho dinero y comprendo que quiera estar absolutamente segura".

Entonces se dio cuenta de que el abogado estaba golpeándose la cabeza contra la pared. El Presidente preguntó a la viejecita: "¿qué le pasa a s u abogado?".

Ella contestó: "Nada, sólo que he apostado con él cinco millones a que hoy a las 10:00 hr., tendría las pelotas del Presidente de un Banco en mis manos".
cambio de banco
Un amigo le dice al otro:
- oye sabes me he cambiado de banco la hipoteca y me sale mas rentable.

y el otro le contesta:
- pues yo la dejo bien sentada donde esta no sea que le duela la espalda

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