Comida, mejores chistes 9

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Comida


resulta que un día ...
Resulta que un día estaba Aristóteles en el bosque, cuando de repente ve a Sócrates pasar muy contento con un cucharón en la mano, un tanto intrigado le pregunta:
¿Adónde vas con ese cucharón?
Sócrates muy entusiasmado le responde:
¡A comer con Platón!
un día llega un ...
Un día llega un inspector de sanidad a un criadero de cerdos y pregunta al criador:
¿Qué le da de comer a sus cerdos?
Pues yo le doy las sobras de la comida, basurillas y otras inmundicias que encuentro por ahí.
¡Oiga, que se ha creído, debe pagar una multa de 1 millón de pesetas por tratar mal a los animales!
El criador se queda todo fastidiado y, al pasar un tiempo, llega otra persona que le pregunta lo mismo, y esta vez dice:
Yo les doy salmón ahumado, entrecot a la pimienta y un postre de helado y pasas.
¡Oiga! ¡Soy de la Plataforma por el Hambre Mundial, debe pagar una multa de 1 millón por insolidaridad aberrante!
El criador ya no sabe que hacer, pasa el tiempo, llega otro tipo y le pregunta otra vez qué comida le da a los cerdos, y dice:
¡Mire, yo les doy mil pesetas a cada uno y que se compren lo que quieran!
un kilo de higos
Está un macarra subido en una palmera. Pasa otro y le dice:
- ¡Eh! ¿Qué passsa colega, qué haces ahí subido?
- Pues nada, comiendo higos...
- ¡Pero tío! Encima de una palmera serán dátiles, ¡¡¡no higos!!!
- Que passa, ¡¡me he comprado un kilo de higos y me lo como donde quiero!!
una mañana un huevito ...
Una mañana un huevito se encontró perdido en medio de un pueblo pobre, pobre, pobre.
Estaba buscando la salida del lugar en medio de calles solitarias, cuando de pronto vio a un poblador hambriento asomar la cabeza por una esquina y que lo miraba con ojos que parecían decir:
Ah, que suerte, ¡Qué rico desayuno!
Entonces, se dio media vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario. El poblador empezó a seguirlo. El huevito sin detenerse vuelve la cabeza y nota que ya son dos los pobladores que lo siguen y apura el paso. Mira otra vez y son cuatro, y luego eran diez, y luego veinte; vuelve a mirar y ve toda una turba corriendo tras él. Entonces, el huevito se pone a correr desesperado, en su afán de huir da vuelta por una esquina y se encuentra con un bistec (carne de res a la parrilla) descansando apoyado en una pared y muy tranquilo. El huevito le dice gritando y sin dejar de correr:
¡Corre, salva tu vida, atrás viene una turba! ¡Corre!
A lo que el bistec tranquilo responde:
Corre tú, el lio es contigo.
¡Porque a mí, en este lugar nadie me conoce!

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